Hoy fue uno de esos días. Un día común, un día de esos por el cual sólo
vives por hacerlo, sin sentir, sin escuchar, sin parar. Un día de esos en
los que la vida te pesa y solo quieres que termine para aligerar la carga. Un
día con esa monotonía desgarradora que poco a poco te consume y que tarde o
temprano terminará llenando tu ser.
Hoy fue un día de esos, que le aumentan años a tu alma, que la envejecen
hasta desvanecerla. Un día en el que no piensas, tan sólo sigues por instinto.
Entonces dime, ¿Cuántos días de esos has tenido, ¿Cuán vieja es tu alma?
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